Poco a poco y al igual que ha ocurrido con otros productos como el vino o el aceite de oliva, la cultura del buen pan se va instaurando entre los consumidores. El público ha recuperado la voluntad de disfrutar del pan, un alimento milenario, como algo más que un complemento en la mesa. Algo que Jaime Bou, S.A.  lleva ligado a su filosofía desde que abrió Jaime y Juan Bou Costa su primera tienda en 1957.

Hoy, BOU se ha convertido en un sinónimo de pan de calidad gracias a una filosofía basada en mantener la esencia del oficio y de la elaboración artesanal. Josep Bou explica que “siempre hemos procurado hacer un pan de calidad que pudiera llegar a todo el mundo. Por eso nuestro público es fiel y acude a nuestras tiendas para comprarlo”.

Procedimiento artesanal

El secreto del éxito de BOU radica en su forma de elaborar el pan. La empresa fue pionera en España en el uso de la fermentación controlada en frío en sus procesos de fabricación. Fermentaciones, además, que son largas y pueden alcanzar las 24 o 48 horas para lograr un pan de buena textura, magnífico sabor y un ph controlado que impida aumentar la acidez. “En el fondo –nos cuenta Josep Bou– para hacer un buen pan hay que contar con buenas materias primas, pero tan importante como eso es el proceso de elaboración. Ahí es donde entra en juego la mano del artesano. En BOU somos panaderos de oficio, controlamos todos los procesos uno a uno y logramos llegar allá donde no lo hace la maquinaria”.

La pregunta que surge entonces es clara: ¿el pan industrial es malo? Josep Bou la responde con contundencia: “El pan industrial alimenta como el artesanal y es una fuente de hidratos de carbono perfectamente válida. Sin embargo, no estamos hablando solo de eso, sino del placer de disfrutar de un sabor, aroma, textura única y más saludable. Y ahí es donde el pan artesanal no tiene rival”.

Pan de autor y pan a la carta

A lo largo de sus más de 60 años de historia, BOU ha ido evolucionando para dar respuesta a las necesidades del mercado. Y ese esfuerzo se ha traducido tanto en diversas referencias y formatos de pan como en el desarrollo de lo que la empresa denomina ‘pan de autor’. “Hemos creado panes como el pan de Pueblo, el de siete semillas, el pan Dalí o el pan Les Corts, entre otros, que con el tiempo se ha convertido en el pan característico de ese barrio barcelonés. Se trata de un pan elaborado con trigo entero, pipas de calabaza y nueces de California que ha tenido muy buena acogida”, sostiene Josep Bou.

Además, la vocación de servicio al cliente ha hecho que BOU ofrezca al público la posibilidad de preparar productos a la carta. “Con frecuencia acuden clientes a nuestras tiendas solicitando panes de formatos especiales para eventos, restauración o fiestas familiares. Nosotros disponemos de la estructura necesaria para dar respuesta a esa necesidad y prepararles de forma artesanal el pan que precisan”, añade la directora de la empresa Maria Moya.

Innovación

Ni el pan de autor ni el pan a la carta serían posibles sin la decidida apuesta de BOU por la innovación. Así, la empresa continúa investigando nuevos ingredientes y fórmulas para ampliar su carta. “Yo soy el administrador de la empresa, pero ante todo soy panadero de oficio. Por eso a diario me pongo la bata y convierto parte de nuestro obrador en un laboratorio de pruebas donde estudio nuevas fórmulas analizando y mezclando diferentes tipos de harinas e ingredientes para obtener algo nuevo que ofrecer a nuestros clientes”, afirma Josep Bou. Una actuación que es igualmente aplicable a la bollería que elabora la empresa, que desterró hace muchos años el uso de las grasas trans y las grasas hidrogenadas de sus recetas porque “ni son recomendables ni tiene sentido emplearlas en procedimientos manuales”, añade. Hoy, en las panaderías BOU podemos encontrar más de 90 tipos distintos de pan, 125 de bollería y 55 de pastelería.

Perspectivas

De cara al futuro, la dirección de BOU apuesta por mantener vigente la filosofía que le ha llevado a convertirse en un referente en Barcelona, considerada la capital española del pan. Por esa razón, la empresa seguirá ofreciendo al público pan de calidad, artesano y con sabor. Y lo hará a través de sus panaderías de barrio, un reducto donde el trato personal al cliente y la vocación de servicio siempre se han mantenido intactos, “Y todo ello se consigue con el trabajo y la profesionalidad de nuestros empleados, como máximo exponente de nuestra empresa” nos dice su directora Maria Moya.

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